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| Portada del libro Solar, cualquiera diría que apenas trataba sobre el sol. |
Terminé hace poco de leer Solar de Ian McEwan, una novela a la que dedicaré unas palabras. Aunque me decepcionó profundamente la trama (no me esperaba una novela psicológica), despertó mi curiosidad respecto a algunas cuestiones en el campo de la biónica. La novela proponía, como tema secundario y poco mencionado, un desarrollo innovador de la fotosíntesis artificial (FA) en combinación con células fotovoltaicas. La cuestión es que la fotosíntesis artificial es una realidad desde hace ya algunos años y actualmente, se siguen descubriendo nuevos materiales que mejoran el proceso. Por desgracia, la energía necesaria para la producción de hidrógeno es mayor que la producida, por lo tanto, ¿qué hay de innovador en el tema que desarrollaba (malamente) el libro? Pues bien, profundicemos y saciemos esta curiosidad que me carcome.
Para explicar la fotosíntesis artificial tenemos que saber antes en qué se parece a su homóloga natural. La fotosíntesis se define como el proceso realizado por plantas que convierte la energía solar en energía química ¿cómo? Los fotones inciden sobre las moléculas captadoras (pigmentos encargados de captar la energía, como la clorofila) excitándolas y haciendo que emitan electrones. Las moléculas quedarán cargadas positivamente siempre que la energía del fotón sea la suficiente como para que no vuelvan a su estado basal. Los electrones emitidos serán captados por un agente reductor activando el proceso. La transferencia de energía se llevará acabo pues, por los pigmentos hacia el centro de reacción (todo ello conformará el fotosistema).
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| Esquema de un fotosistema. |

